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miércoles, 8 de junio de 2022

Para qué sirven y para qué no sirven los archivos.

 

Para qué sirven los archivos y para qué no sirven.

Leyendo la terrible distopía de Margaret Atwood “El cuento de la criada” (1985), el dibujo de una sociedad totalitaria basada en la aplicación inquisitorial y teocrática de una religión castrante e inhumana, uno advierte, de manera inmediata, cuánto vale la libertad y cuánto vale la capacidad de recordar, de tener memoria, de no olvidar lo sucedido, de hacer valer discursos narrativos del pasado no sujetos al discurso dominante de ciertos poderes amigos del pensamiento único. Leyendo ese libro de la escritora canadiense -en las quinielas del Nobel de Literatura- uno aprecia, y mucho, la defensa que nuestra Constitución hace del libre acceso a los archivos. Recordemos:

“Artículo 44.1. Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho. Principio del formulario

Final del formulario

Artículo 105. b) El acceso de los ciudadanos a los archivos y registros administrativos, salvo en lo que afecte a la seguridad y defensa del Estado, la averiguación de los delitos y la intimidad de las personas…” (Constitución Española, 1978)

Y no cito por citar “El cuento de la criada” ni la Constitución Española, sino que en estos tiempos claramente distópicos tiene más sentido que nunca una gestión correcta (administrativa y cultural) y un disfrute ciudadano garantizado de los archivos. Sabiendo que lo contrario, obviamente, también puede producirse (como la historia de Europa demuestra): el uso políticamente represivo de los archivos, me refiero al caso de las sociedades totalitarias, con el objetivo de garantizar o consolidar un estado dictatorial.

Los repositorios informativos, los archivos, las colecciones digitales de todo tipo, las bases de datos relacionales, las nubes y los algoritmos… naturalmente que son poder. Pero que nadie se asuste. Nuestra Constitución, así como otra oportuna legislación relativa a la protección de datos personales, etc. explicita bien claramente que esos archivos han de estar al servicio público y libremente accesibles a la ciudadanía. La importancia de este derecho ciudadano es -como la libertad de conciencia, de expresión, de culto, etc.- mucho más que capital.



Por todo eso aprovecho esta ocasión de la Semana Internacional de los Archivos 2022 (véase programa de actividades en: https://www.jerez.es/webs_municipales/turismo_cultura_y_fiestas/servicios/archivo_municipal/dia_internacional_de_los_archivos_2022/) para invitar a la ciudadanía a participar en las actividades que ha organizado el Archivo Municipal de Jerez (Delegación de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Jerez) en esta edición de dicha conmemoración. Unas actividades que incluyen, entre otras cosas, una seguro que interesante conferencia del profesor de la UCA Javier Jiménez López de Eguileta acerca de los privilegios rodados de Jerez (s. XIII) que se conservan en el Archivo Municipal, conferencia en el Ateneo de Jerez a las 19,30h. del jueves día 9 de junio.

Y también a que visiten la exposición de documentos originales del Archivo Municipal de Jerez que tendrá lugar en la planta baja del edificio de la Biblioteca y Archivo el mismo jueves 9 de junio entre las 9,30 y las 13,30h.. En dicha exposición se podrá disfrutar de 12 documentos realmente interesantes, curiosos y significativos. Como por ejemplo: examen de un tonelero jerezano (1619), un caso de canibalismo en Jerez (1520), Confirma-ción de la posesión de la villa de Puerto Real para el concejo de Xerez (1510), título de barbero sangrador a favor del jerezano Lorenzo Montes de Oca (1620), protomédi-cos vendedores de droguería, confituras y especias sin permiso (1523), robagallinas en Jerez durante las carnesto-lendas de 1652 (acta del cabildo de 7 de febrero de 1652), acuerdo concejil sobre el sueldo del archivero municipal de Xerez Antón Rodríguez (1416), petición de los vecinos de Xerez para liberar de peajes fiscales el comercio de maderas entrantes útiles para la tonelería (1553), testamento de Bartolomé Gago (procesos de la Mano Negra, 1884), petición de las parteras de Jerez que no quieren ir a Sevilla a examinarse (acuerdo concejil de marzo de 1500), carta del líder obrero jerezano Sebastián Oliva Jiménez al alcalde de Jerez (1915). Es solamente un aperitivo, pero muy rico, de los innumerables tesoros que el Archivo Municipal de Jerez contiene en sus kilométricas estanterías.

En la dictadura puritana imaginada por Margaret Atwood leemos: “Probablemente Serena Joy ha estado antes en esta casa, tomando el té. Tal vez Dewarren, antes la putita llorona Janine, se paseaba delante de ella y de las otras Esposas para que pudieran ver su vientre, quizá tocarlo, y felicitar a la Esposa. Una chica fuerte, con buenos músculos. Ningún Agente Naranja en su familia, comprobamos los archivos, ninguna precaución es excesiva. Y tal vez alguna frase amable:  ¿Quieres una galleta, querida?”. Una novela áspera y estremecedora, pero que permite colegir muy bien, a mi juicio, para qué sirven los archivos y para qué no, en la realidad democrática de hoy. O para qué deberían servir y para qué no.

De manera que, precisamente, los archivos, frente a la tentación de convertirlos en oscuras herramientas de control, son, al menos con esta Constitución, garantía de democracia ejercida no desde arriba, desde el poder jurídico o político o económico, sino desde abajo, es decir, desde la ciudadanía, desde el pueblo, si se prefiere este concepto ahora ya menos usado. Los archivos, por tanto, son garantías democráticas en manos de la ciudadanía y no herramientas de control político en manos de los poderosos. Sirven, en sí mismos, digamos que en sus fundamentos, para la democracia (no solo para la historiografía), y no sirven (o no deberían servir nunca) para los totalitarismos de todo signo. No es un asunto menor en estos tiempos distópicos, aún afortunadamente distantes del país de Gilead que Atwood retrata inquietantemente.

Quiero que me beses, dijo el Comandante. Bien, naturalmente ocurrió algo después de eso. Semejantes peticiones nunca caen como llovidas del cielo. Después de todo me fui a dormir, y soñé que llevaba pendientes, y uno de ellos estaba roto; nada más que eso, simplemente el cerebro examinando sus archivos más recónditos, y Cora me despertó al traerme la bandeja de la cena y el tiempo seguía su curso”. El mundo, y nuestro propio mundo personal, depende de los archivos. No exagero. Atwood tampoco.

Cristóbal Orellana González (Máster en Archivística)

 

sábado, 15 de mayo de 2021

Archivo Municipal de Jerez: 757 años

 


Hoy hablaremos un poco, intentando no cansar al lector o lectora con diatribas bizantinas, de la fuente de la historia de Jerez (en vez de hablar sobre una historia concreta de nuestra ciudad) que es el Archivo Municipal. Pues dentro de dos o tres semanas celebraremos el Día Internacional de los Archivos (9 de junio). Vamos.

No sabemos si la ciudad fue ocupada militarmente por las tropas de Alfonso X en 1264, como dice la tradición, o en 1267, como propone Miguel Angel Borrego después de una minuciosa comparativa de textos y fuentes documentales (http://epccm.es/index.php?journal=epccm&page=article&op=view&path%5B%5D=360). Lo que sí sabemos es que desde aquellas fechas, hace 757 años o hace 754, Xerez comenzó su andadura apoyándose, como no podía ser de otra manera, en documentos (o sea, en archivos) que, como aquel en el que el rey plasma la concesión del fuero de Sevilla, vendrían a ser su santo y seña a lo largo de los tiempos. Así que desde el minuto uno de la época cristiana de Xerez, que no es propiamente el minuto uno de Xerez porque ya Xerez existía al menos desde el siglo X, encontramos a esta ciudad atravesando el túnel de la historia con su lucecita de pergaminos custodiados en su “arca de previllejos”. Sí, por qué no, agarrémonos aquí a una frasecita tópica y rematemos el párrafo diciendo que el Archivo Municipal es la llave que abre nuestro túnel del tiempo como ciudad, como grupo humano que recorre la historia. Más que un viejo arcón de tesoros polvorientos, una llave que abre ese luminoso túnel de un pasado que, ojo, sigue siendo todavía.

Este año 2021 lo dedica el Consejo Internacional de los Archivos (https://www.ica.org/es/semana-internacional-de-los-archivos-iaw2021-empoderarlosarchivos) a celebrar una Semana Internacional de los Archivos, siempre la segunda semana del mes de junio, centrada en el lema “empoderar los archivos”, es decir, darles el mayor realce y valor como herramientas para la Cultura, la Historia, la Transparencia, la convivencia democrática. Y está bien que el Consejo Internacional de los Archivos y toda la red europea de archivos  busquen este objetivo de “empoderamiento” de estos centros que, en general, a veces, son olvidados por sus mismos titulares.

En estos últimos 35 años el Archivo Municipal de Jerez ha servido, en buena medida, para que decenas y decenas de monografías históricas y trabajos de investigación salgan a la luz. Ha servido sobre todo para que los jerezanos y las jerezanas conozcamos más y mejor nuestra Cultura y nuestra Historia. No es poco. Y pronto, con el volcado a la red de más documentación histórica de sus fondos (https://www.jerez.es/webs_municipales/turismo_cultura_y_fiestas/servicios/archivo_municipal/documentosdigitalizados/), esperamos obtener una intensificación de esos estudios, ya que a partir de ahora dicha informacion estará accesible en cualquier parte del mundo para cualquier historiador, investigador, ensayista, divulgador… Nuestro respositorio de historias, recuerdos, documentos, testimonios y manuscritos, podrán ser (ya lo son en buena medida) consultados simplemente con un par de clicks. Una facilidad de acceso a los documentos que, estoy seguro, acabará dando sus frutos (más de los que hasta ahora se han cosechado).

También el Archivo Municipal cumple otras funciones: como facilitar a los usuarios internos (funcionarios de distintas administraciones) y externos (usuarios que demandan informaciones muy diversas, continuamente, a través de email) antecedentes y copias de documentos, libros y expedientes aquí depositados. Nuestro “poder” no está tanto en los ricos fondos que conservamos, cuanto en la voluntad municipal, siempre viva, de matener activo y dinámico el archivo al servicio público de manera incesante. De ahí (me refiero a las dos funciones: cultural y administrativa) que nuestra ley de archivos y documentos de Andalucía diga en relación con ese “empoderamiento”: “Los archivos públicos son concebidos, ante todo, como instituciones al servicio de la ciudadanía y garantes de sus derechos en desarrollo de los valores democráticos y de transparencia en la gestión pública. La Ley pretende, pues, plasmar la profunda transformación que la imagen social del archivo ha experimentado a lo largo de los últimos años, pasando de ser visto únicamente como la institución cultural que custodia los documentos históricos a adquirir un papel como elemento clave en la gestión de la información en el ámbito del sector público, que garantiza su transparencia y eficacia, pieza fundamental en la configuración de la memoria histórica de la sociedad”.

La “memoria histórica de la sociedad”, dice la ley. Un concepto algo vilipendiado por algunos sectores políticos que ven en ella un error, un motivo de confrontación. Aunque la ley lo que hace precisamente es lo contrario, es decir, concebir los archivos para todos, para todas, y exactamente para la democracia. O sea, “memoria histórica” para fortalecer no esta o aquella opción política, sino para fortalecer los lazos democráticos de convivencia, de garantía de los derechos y de posibilidad de avanzar todos en justicia y equidad.

El Archivo Municipal de Jerez, entonces, ahora que se acerca el Día de los Archivos, o la Semana Internacional de los Archivos, habría de seguir estando atento a lo mismo, es decir, al cumplimiento de la ley vigente, o sea también, a “empoderar” su destino de servicio público y de fuente imprescindible para conocer nuestra Historia y potenciar nuestra Cultura.

Estamos de suerte al saber y comprobar que en el ayuntamiento de Jerez ha habido siempre, exceptuando algunos oscuros cortos períodos de descontrol y desnortamiento, conciencia archivística. Y si esto no fuera así, desde luego que no tendríamos el Archivo Municipal que ahora tenemos, más que rico y muy apreciado por profanos y especialistas. Por mi parte, me alegra ser un modesto eslabón en la cadena de personas que, a lo largo del tiempo, el ayuntamiento ha ido dedicando a gestionar el Archivo Municipal y hacerlo útil. A mí no solo me ha dado un sueldo, sino una oportunidad para comprender, incluso con cierta profundidad, desde esta atalaya del tiempo que es este lugar, la sociedad en la que vivo, trabajando para el interés público. Jerez está de suerte, y yo más. Comprender vale más que un sueldo, luchar por el Archivo, también.

Solo una vez, hace unos 15 años atrás, me tomé una copita con Caballero Bonald. No he olvidado aquel luminoso y relajado momento. Fue en el Barbiana, frente al Archivo Municipal, delante de Aurelio, uno de los mejores profesionales de la hostelería de Jerez. Y Caballero Bonald no dijo absolutamente nada de particular, nada original, ninguna ocurrencia. Se limitaba a sonreir y a disfrutar. Comprendí ya entonces que esta era la clave, de algún modo, de estar en el Archivo: el mejor talante posible para hacer realidad ese servicio público que ahora el Consejo Internacional de los Archivos propone “empoderar”, una sonrisa y 'palante'.

El doctor Antonio Aguayo, en un trabajo suyo titulado “Vanitas vanitatum (Estudio iconológico del ventanal de Ponce de León)” (Revista de Historia de Jerez, nº 10), nos habla de la importancia del tempus fugit en la significación cultural de la famosa obra. El Archivo también es, me parece, una clase de tempus fugit, un caleidoscopio del tiempo, en 2021 “empoderado”, pero fiel a su destino, como José Manuel Caballero Bonald.

jueves, 8 de diciembre de 2016

¿El fin de la memoria?, ¿es más poderoso el papel que lo digital?.


Este (ver más abajo) es un documental sencillo y directo que nos advierte de los peligros de confiarlo todo a lo digital, sin más. Porque los soportes digitales en los que vertemos nuestra memoria es cambiante y efímero (y no digamos lo vertiginosamente cambiante de los contenidos que vertemos en las webs, blogs...).

El vídeo nos hace reflexionar, además, sobre el compromiso intergeneracional de transmitir las informaciones útiles para la vida humana (el ejemplo de la gestión de los desechos radioactivos es muy inquietante).

Archivar es también no alejarse de la pregunta clave de siempre: qué quedará de nosotros -obviamente me refiero a nuestra memoria, vestigios, recuerdos, documentos, patrimonio histórico, etc.- dentro de 500 años, por ejemplo.

La sociedad de la información es muy compleja y este apasionante documental, de un modo asequible, nos permite comprenderla clara y preocupantemente.

Almacenar datos, procesarlos y hacerlos perdurar para el futuro útil de la humanidad es un reto no solo para los científicos, sino para todos nosotros. No es una cuestión solo para técnicos, sino algo que nos afecta a todos y sobre lo que deberíamos poder decidir democráticamente.

Resulta curioso comprobar cómo hay quien (ver el minuto 10:15 y siguientes del documental) considera también el papel, cierto papel de calidad, para asegurarse de que su patrimonio informativo va a perdurar en el tiempo.

Perder información y conocimientos -como casi todo lo que hemos almacenado en disquetes de 3,5 o de 5 y 1/4- sería el resultado de no saber gestionar nuestras necesidades memorísticas de hoy y de mañana asociadas al avance de las tecnologías de hoy y de mañana, pecando en el presente de confianza en sistemas más o menos efímeros.

Saber guardar y transmitir la información es vital. Los archivos del pasado -los nuestros de hoy- saben mucho de eso y quizás podrían aportar algo [como el archivo del estado de Venecia del que se habla en el minuto 44 y su proyecto de "la máquina del tiempo veneciana"] a los archivos del futuro, como los que se ven a partir del minuto 34:44... los búnkeres donde se alinean los soportes digitales de "la nube".

Para los historiadores del futuro la clave está en el minuto 42:30 de este vídeo... porque, ciertamente, será mucho más difícil encontrar y dar sentido a cantidades colosales de información si no la archivamos correctamente hoy y sabemos migrar no solo los contenidos digitales a través de los cambiantes soportes, sino también los procesos de codificación y recodificación.

Muchos retos sofisticados ante los que no debemos, a pesar de lo apabullante del caso, claudicar.