sábado, 6 de febrero de 2021

¿Violencia política o delincuencia común? (Jerez, enero 1936)


Todavía, actualmente, las derechas piensan, interesadamente, que hubo que dar un golpe militar contra la la II República para erradicar la violencia política de las calles... Este artículo de los historiadores Diego Caro y Antonio Ortega muestra, analizando unos hechos concretos en el Jerez y Arcos de enero de 1936 en alguna medida vinculados a CNT, que esa supuesta violencia política de ciertos sectores de las izquierdas fue más un montaje político-mediático sobredimensionado de las derechas de entonces (por motivos electorales también) que una realidad objetiva.



acceso al artículo: https://ojs.ehu.eus/index.php/HC/issue/view/1839/showToc


En este artículo de Diego Caro y de Antonio Ortega "se cuestionan los datos que algunos historiadores han dado sobre la supuesta elevada violencia política que se produce en España desde principios de 1936 y hasta el triunfo del Frente Popular. Se considera que se mezclan incidentes de variopintas motivaciones, algunos de las cuales nada tienen que ver con política. Partiendo del análisis detallado de un caso concreto –la actuación de un grupo de pistoleros que en dos días provocan cuatro muertes- se plantea la tesis de que estas acciones tenían más que ver con la delincuencia común que con cualquier tipo de planteamiento político o social".


p. 108: "Y es que pronto quedó en evidencia que había un sector destacado del movimiento anarquista español que estaba dispuesto a combatir a la República desde el primer momento, mediante acciones de lo que se llamó la «gimnasia revolucionaria», provocando una espiral represiva que radicalizaría a los trabajadores y que debía llevar —según ellos— a un enfrentamiento final con las estructuras del Estado hasta propiciar su hundimiento y el triunfo del «comunismo libertario»".

Algunas de las fuentes citadas mencionan, lógicamente, los documentos del Archivo Muinmicipal de Jerez:






Una cita:










p. 125: "Interpretaciones interesadas y poco rigurosas basadas en una distorsión de los acontecimientos que se ha seguido reproduciendo en la reciente historiografía. Y es que, como hemos intentado poner en evidencia, ambos atentados no tuvieron nada que ver con la violencia política y a pesar su raíz «social», por la filiación confederal de sus autores, parece claro que estas acciones habría que situarlas en el ambiguo mundo que había entre la violencia social y la delincuencia común en el que se movían estos grupos de pistoleros. El primero, el de Jerez, porque su móvil fue una venganza personal, no tuvo ningún objetivo político, ni tuvo detrás ningún conflicto laboral, a pesar de que sus autores estaban relacionados con los círculos anarquistas locales, y el segundo porque se comete de forma espontánea en un contexto de fuga y persecución cuando los pistoleros iban a ser detenidos en una taberna de Arcos". p. 127: "Por tanto, consideramos que existen motivos suficientes para cuestionar la calificación de actos de violencia política o sociopolítica dada a muchos incidentes de orden público de estos meses republicanos. Y es que, como hemos demostrado, regirse básicamente por la vinculación sindical o política de los participantes en un determinado incidente para luego adscribir sus delitos a una causa política o social no resulta ser eficaz. Menos aún cuando estos actos parecen ser acciones ligadas a la delincuencia común o cercanas a ésta, por sus motivaciones estrictamente personales. No delimitar claramente estos ámbitos, pese a la ambigüedad en la que se movían sus actores, supone mantener el relato interesado y catastrofista de las derechas antirrepublicanas de los años treinta, e ignora a sabiendas los grandes avances que se han producido en el estudio de estos temas en las últimas décadas, así como las complejidades y los matices que tenían muchos de los conflictos en la convulsa España de 1936".