sábado, 14 de noviembre de 2020

El cacique y latifundista jerezano José Domecq en 1918.



El año 1918 fue un año de fuertes protestas sociales en toda Andalucía. Para el caso jerezano, el profesor Diego Caro Cancela lo deja muy claro en su artículo "Huelgas en Jerez en el trienio 1918-1920" (http://www.revistadehistoriadejerez.com/app/download/5887364/29-42.pdf). El cacique Marqués de Domecq, llamado Pedro Domecq Núñez de Villavicencio (1869-1921), logró, incluso ya fallecido, que el Ayuntamiento le erigiera un monumento en la actual Alameda Cristina, un monumento en cuyo pedestal aún puede leerse: "Jerez a su esclarecido hijo el Marqués de Casa Domecq" (http://www.lasacristiadelcaminante.com/monumento-al-marques-de-casa-domecq/). Pedro Domecq era hermano de José Domecq (1870-1922), propietario este último de la inmensa finca agrícola llamada Casarejo, situada al noreste de Jerez en dirección a Trebujena, y casado con la rica Petra de la Riva en 1910 (http://www.entornoajerez.com/2014/11/paisajes-alfonsies-en-torno-jerez-un.html).

 

El ABC de Sevilla, en 22 de marzo de 1918 (una época de fuerte contestación obrera y campesina) ofreció una defensa cerrada al cacique José Domecq dando a la imprenta una descripción idílica de su enorme finca de Casarejo, de casi 3.000 aranzadas, aunque era también propietario de otras importantes fincas, como Mesas de Bolaño. Enrique Garro, autor de un artículo sobre Casarejo, nos dice en tono de alabanza utopizante hacia el terrateniente: "ABC en Jerez. En el cortijo de Casarejo. Los campos andaluces, en esta época del año, invitan a esparcir el ánimo, y señalamos la hermosa región por su clima agradable en comparación al del Norte y otros campos españoles. Hemos pasado un día agradable en extremo en la propiedad del conocido ganadero jerezano D. José Domecq, quien nos obsequió espléndidamente, mostrándonos cuanto sus terrenos enseñan de bueno. Como es de suponer, lo vimos todo, sin omitir un rincón. Las fotografías que obtuvimos dan una idea exacta de lo que es el magnífico caserío de Casarejo, la capilla, el depósito de máquinas y las cuadras para el ganado. Casarejo se halla a 18 kilómetros de Jerez de la Frontera y posee de 2.500 a 3.000 aranzadas. La finca está emplazada cerca de Trebujena. Recorriendo el cortijo, nos facilitaron datos curiosos. Tiene allí el sr. Domecq más de 80 yeguas de vientre, 17 potros de camada, de siete años, y ocho o nueve de un año. Admiramos el famoso potro Capitán, de uno a dos años, de raza anglo-irlandesa. Los caballos Botador y Millonario, éste de pura sangre árabe, de hierro y ganadería del marqués de Casa-Domecq. Colección de potros, hijos del notable ejemplar Guragan, del primer depósito de caballos sementales, importado de Rusia, de pura sangre árabe. Ovejas de raza shropshire, importadas de Inglaterra, en número de 2.500; más de 500 machos, traídos de Inglaterra, que producen lana especial por su calidad y precio. Ciento veinticinco mulos de labor, 40 carros de labranza, maquinaria moderna, un tractor que ha costado 21.000 pesetas. En Casarejo se recolecta de 25.000 a 30.000 fanegas de granos por término medio. En el cortijo trabajan diariamente cien hombres, y en las faenas de recolección y siembra la cifra se eleva a más de 400. El ganado lanar del sr. Domecq ha obtenido numerosos premios, y ya España conoce por su justo renombre las cuadras jerezanas del sr. Domecq, que por el cultivo de sus campos y los adelantos introducidos, se ha hecho acreedor a la gran cruz del Mérito Agrícola, pedida hace poco con mucho acierto por elementos valiosos de Jerez. En otro artículo nos ocuparemos de la ganadería de reses bravas de D. José Domecq”.



En otro interesante artículo sobre los cinco más importantes ganaderos del Jerez del primer tercio del s. XX, a saber, el Marqués de Casa-Domecq, Bartolomé Bohórquez, Sebastián Orbaneja, Manuel Guerrero y José Domecq, se nos dice de este último: “…inteligente y activísimo D. José Domecq. En la exposición de 1907 al 908, organizada en Madrid, obtuvo D. José Domecq el primer premio del ministerio de Fomento, por un lote de moruecos y ovejas. En la de 1910, celebrada en Sevilla, alcanzó la siguiente recompensa: medalla de oro a semental para producción de lanas; otra medalla de oro a semental también para producción de carnes, y el premio extraordinario del ministerio de la Guerra (1.500 pesetas), otorgado por unanimidad a su caballo Bienvenido, magnífico ejemplar. Por las lanas presentadas un gran premio en la Exposición de Bruselas de 1910, el primer premio y campeonato en la Exposición de 1907 celebrada en Madrid, así como también dos primeros premios en la recientemente organizada en esta corte, los cuales se han concedido aun lote de dos magníficos potros, y a las ovejas presentadas”. El Mº de Fomento, mediante BOE de 8 de junio de 1909, le concedió la Gran Cruz de la Orden civil del Mérito Agrícola a José Domecq Núñez de Villavicencio.

El profesor e historiador Enrique Montañés Primicia, en “Latifundismo y crisis agraria en Jerez”, nos detalla las cifras de los grandes poseedores de tierra en Jerez: “Ayuntamiento (7.096 has.) Guerrero (5.881) Conde de los Andes (4.612) García Leaniz (3.645) García Gil (3.381) Romero García (3.165) López Carrizosa (2.986) Marq. de Villamarta (2.671) Conde de Torre Díaz (2.499) Conde de Morphy (2.377) García Benítez (2.262) Carrasco Gil (2.130) Domecq (2.127) Ysasi (1.911) Hidalgo Pérez (1.858), etc. … El hecho de que este reducido grupo de propietarios posea el 44% de la tierra y genere el 41 % de la riqueza imponible, nos indica su posición predominante en la vida agrícola de la campiña jerezana”.

Se ve que en 1914 ya José Domecq había alcanzado un gran poder económico, pues se da a conocer como ganadero de toros de lidia: “Corrida de Beneficencia. Cádiz (domingo, mañana). Reina gran animación para la corrida de Beneficencia, organizada por la Asociación de Caridad. Los trenes llegan atestados de forasteros, especialmente de Jerez por inaugurarse en esta corrida la ganadería de su paisano don José Domecq…” (La Correspondencia de España, 1914-08-03). Sus galgos ganan los primeros premios en las carreras que se organizan en Jerez: “Han continuado las pruebas de galgos. Corren primeramente Ligero, Mizziam, Ligorita, Norica, Espartera y Belmonte, propiedad, respectivamente, de los Sres. Tomé, Jácome, Fernando el Gallo, D. José Domínguez, D. Julio Hidalgo y D. José Domecq, ganando los cuatro últimos” (La Correspondencia de España, 1915-01-05).


La historia de José Domecq, casado con Petra de la Riva, tuvo parte de su continuación en José Domecq de la Riva, conocido en Jerez como “el pantera” y también como “Pepe el rápido” (
https://www.diariodejerez.es/jerez/Relato-decadencia_0_461654089.html


), quien vivió en el ahora ruinoso palacio renacentista de San Blas, en el barrio de San Mateo. Hoy el palacio de Petra de la Riva, en la plaza de Rivero, remozado por el arquitecto Hernández Rubio sobre 1925, recuerda en Jerez el esplendor económico, y político, de José Domecq. De Petra de la Riva y Ruiz Tagle sabemos: “nacida en 1882, hija del acaudalado bodeguero y presidente de la Cámara de Comercio jerezana Manuel Antonio de la Riva. Esta dama se casó con José Domecq Rivero y vivió hasta su fallecimiento, a mediados de los años cincuenta del pasado siglo, en su magnífico palacio de la plaza Rivero. Petra fue conocida y afamada por ser mujer de recio carácter y gran altivez, muy propio de las señoronas de otros tiempos. Acostumbraba a ir diariamente a la iglesia de San Marcos, donde poseía un lujoso y exclusivo reclinatorio. “Era de todos conocido y criticado que el párroco no comenzaba la misa hasta que esta señora hubiese llegado, aunque lo hiciera con retraso. Fue en su tiempo una figura familiar por las calles de Jerez, siempre a bordo de su elegante coche de caballos conducido por un cochero impecablemente uniformado”, cuenta Trujillo” (https://www.diariodejerez.es/jerez/Damas_0_505749574.html).


En fin, recomiendo el interesante artículo del profesor Dr. Enrique Montañés sobre el latifundismo jerezano (http://www.revistadehistoriadejerez.com/app/download/5886602/44-54.pdf) para comprender, por ejemplo, cómo una muy tupida red de enriquecidas familias, como la de José Domecq, con lazos matrimoniales entre ellas para asegurar, quizás, el menor despiece posible de las propiedades, se repartió el poder económico y político en nuestra ciudad durante muy largos años: “Los grupos familiares engloban a personas con parentescos próximos. Por ejemplo, el grupo de los Guerrero está integrado por Ramón, Dolores, y Manuel Guerrero Castro, así como por Pedro, Antonio, José, Manuel, Luisa y Francisco Guerrero Lozano. El grupo del Conde de los Andes está integrado por la Condesa Viuda de los Andes y sus hijos (el Conde de los Andes, la Duquesa de Montemar, la Marquesa de Aulencia y la Marquesa de Villapanés). En el grupo de los López Carrizosa y Giles se incluyen al Marqués de Casa Pavón, al Marqués de Mochales, al Marqués de Salobral, al Marqués de Casa Bermeja, al Conde de Peraleja, al Barón de Algar del Campo, etc. El grupo de los Domecq engloba a Pedro, José y Manuel Domecq. El resto de los grupos responde a idénticos criterios, es decir a la identificación del núcleo familiar básico: esposos, hijos, hermanos, etc.”

Una historia, la del férreo caciquismo en nuestra ciudad, no ignorada por algunos historiadores, pero muy poco conocida, en detalle, por la mayoría de la población. La bodega aparte, aún hay mucho por conocer de la intrahistoria jerezana de los ss. XIX y XX.