-

-

domingo, 1 de noviembre de 2015

Prohibido manifestarse y prohibido también asomarse a la historia.


Me sorprende cómo la derecha en este país, al unísono, intenta apalear a la izquierda que trabaja en el ámbito de la memoria histórica con dos zafios argumentos: 1º) que quienes queremos reivindicar la dignidad de las víctimas del franquismo somos, en realidad, unos exaltados y radicales de Izquierda Unida y Podemos que solo deseamos remover viejos rescoldos con actitud vengativa, y 2º) que habiendo otros problemas mucho más acuciantes cómo es posible que la izquierda quiera ahora cosas como instituir una Comisión de la Verdad; y que la única verdad -según los autores, precisamente, de los "recortes"- es que esa izquierda carece de seriedad, programa y futuro político. Por intereses electorales, enfurecidos con el ascenso de Podemos, intentando darle la vuelta a la tortilla, los feroces voceros del capitalismo de amiguetes han intentado criminalizar y arrinconar políticamente a quienes, como las mareas ciudadanas, el 15M, los nuevos partidos emergentes, etc., se han atrevido y se atreven a resistir la dura vuelta de tuerca que ellos, empleados de los grandes poderes financieros, han impuesto a sangre y fuego en estos últimos cuatro años. La Ley Mordaza incluye también el tiroteo político contra quienes pretendamos conocer el pasado reciente, un pasado a 80 años vista sobre cuyas silenciadas claves se asienta nuestro sistema democrático. Prohibido manifestarse y prohibido asomarse a la historia.



Es decir, para el PP la guerra continúa y el objetivo es claro: que no se ponga en tela de juicio lo que hizo el franquismo. En consecuencia, para el núcleo duro de ese partido es vital impedir que haya memoria democrática. Le va en ello toda su legitimidad política y social. Le va en ello su querida monarquía. Le va en ello el sostenimiento del aparato oligárquico en España. Le va en ello la extensa influencia conservadora de la jerarquía de la Iglesia católica en este país. Le va en ello su control del aparato judicial. Le va en ello que no se toquen cosas como el "Valle de los Caídos". En suma, le va en ello que permanezca en la mente de los españoles no que el fascismo abatió a tiros la democracia en 1936, sino que hubo un enfrentamiento entre "dos bandos" igualmente responsables de lo sucedido.

Es necesario que la izquierda revise también sus errores cometidos en la Transición, transigiendo quizás demasiado con los delitos cometidos por la dictadura militar. Y es necesario, igualmente, que nosotros ahora sepamos dar a la memoria histórica, a la memoria democrática, el lugar político central que le corresponde, a saber, una obligación no solo de restauración de la dignidad de las víctimas, sino también, a la vez, una vía para revisar los fundamentos de un sistema asentado en el silencio (Ley de Amnistía de 1977: http://www.boe.es/boe/dias/1977/10/17/pdfs/A22765-22766.pdf) impuesto por los vencedores de aquel golpe de estado contra la IIª República.

Sobre estas cuestiones y sobre las limitaciones que se contienen en la llamada Ley de Memoria Histórica (2007) versan estos interesantes, recientes y clarificadores artículos y documentos que he seleccionado aquí y cuya lectura recomiendo:



-Entrevista (2015) a Gerardo Iglesias sobre memoria histórica, Transición y actualidad política:

-Artículo (2015) de Antonio García Santesmases recogido en Mientras Tanto, sobre memoria histórica, Transición y actualidad política:

-Artículo (2012) en la revista Libre Pensamiento sobre las graves limitaciones, fruto de intereses políticos del PP y del PSOE, de la lamada Ley de Memoria Histórica:


-Francisco Marcellán (2011): "Reseña de <<Conceptos contra el olvido: Una guía para no perder la memoria>> de Rafael Escudero Alday (Coord.)":

-Libre Pensamiento nº 67 (2011):